"Sorolla", per Antón Miralles

| Antón Miralles | Opinió
"Sorolla", per Antón Miralles

Hace aproximadamente una década, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, uno de los más prestigiosos de España, sin duda, programó una exhibición sobre el pintor valenciano Joaquín  Sorolla y Bastida, con un éxito clamoroso de público. Yo estuve allí, me encantó, y miren por dónde me encuentro en su tierra, que hoy es un poco mía, como ciudadano perteneciente a esta Comunidad.

El “pintor de la luz” (València 1863-Madrid 1923) fue, y es, un artista reconocido a nivel mundial como un genio de la pintura. A lo largo de la historia, la figura del “mecenas” ha hecho posible el arte gracias al soporte económico a muchos artistas, en líneas generales personas que dejaban de lado la preocupación por el vil metal hasta que las despensas y los miembros de sus familias sugerían al genio de turno que el hambre, o el simple apetito, era algo normal, a veces. Sorolla tuvo, en general, una vida cómoda, y cuando tuvo que poner algo de “peso” en la cartera, llegó incluso a retratar al mismísimo presidente de los Estados Unidos, William Howard Taft, con el que llegó a hacer amistad, ya que hablaba español.

Viajero incansable, Sorolla conoció las más importantes tendencias de la pintura europea, de las que aprendió lo que se hacía en otras tierras. Algunas de sus obras están inspiradas en estilos foráneos, pero su inmensa categoría contaba con un “repertorio” por así decirlo, de obras maestras, que fueron inspiración para muchos artistas de todo el mundo.

Sin ser un experto, no puedo hacer otra cosa que quedarme boquiabierto viendo el agua del mar en sus lienzos, la luz que está ahí, traspasando la vela de un bote de pescadores, un cielo encapotado, con resol, un cuarto en penumbra, un balcón desde dentro de la casa y un patio cualquiera donde brilla la luz en sus paredes. ¿Magia? Pues sí. Mucho más que eso.

Un hombre con un don, que transformaba tubos de pintura, sobre una paleta, con su pincel, y un lienzo en maravillas. Curiosamente, el Museo Sorolla está en Madrid, ciudad donde murió el artista. Existen pinturas de Sorolla en muchos lugares del mundo, cuyos museos se hicieron con ellas sin dudar, en cuanto pudieron. Se ha escrito mucho sobre él, un auténtico patrimonio no sólo de la localidad que le vio nacer, sino de la humanidad. Siempre es un placer estar frente a uno cualquiera de sus trabajos. No es que se lo recomiendo. Es mucho más: no dejen de buscar sus imágenes. Con que tengan un mínimo de sensibilidad, va a ser suficiente regalo. De nada.  

Antón Miralles

Bilbao, 1954. Resultó ileso tras pasar más de diez años en un colegio de jesuitas, la mili obligatoria en el moro, un par de decenas de años en la banca y otro Antondecenio en varias profesiones honestas. Deportista voluntarioso, lector empedernido, viajero entusiasta, melómano -rock setentero principalmente- y ateo gracais a Dios. Dni a parte, el único carnet que ha llevado alguna vez ha sido el de socio del Athletic Club de Bilbao. Integrante de los tristemente célebres "cinco millones", ha comenzado a escribir para labrarse un futuro próspero y recolectarse algo de "fondos" para la vejez, que está a la vuelta de estas páginas. Su único propósito es entretener, dice. Las obras maestras ya las han escrito otros.

L'article té 94 lectures

Biar Digital no subscriu necessàriament les opinions dels seus col·laboradors i col·laboradores.

Pots enviar els teus escrits juntament amb alguna fotografia a Aquesta adreça de correu-e està protegida dels robots de spam.Necessites Javascript habilitat per veure-la..

(Aquesta informació es publica gràcies al suport dels nostres anunciants, i als subscriptors i subscriptores, que amb el seu suport econòmic i periodístic són la clau perquè Biar Digital continue amb el seu treball diari. Si podeu contribuir fent-vos subscriptors/es per una xicoteta quota de 3 € al mes a fer de Biar Digital un mitjà encara més independent i de més qualitat, vos demanem que ho feu en aquesta pàgina).