"Grand National", per Antón Miralles

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"Grand National", per Antón Miralles

Cada año, cuando se acercaba la fecha del “Grand National”, mi compañera de trabajo en el banco, Evelyn, recibía de su hermano en Londres la lista de caballos participantes en la carrera con los momios aproximados para cada uno de ellos, siempre a caballo “ganador”.

Éramos cerca de veinte trabajadores en plantilla. La lista  pasaba de mano en mano y todos hacíamos nuestro pronóstico, pagábamos a Evelyn, que mandaba el dinero a Londres y ya sólo quedaba esperar a la carrera. La  2 de TVE retransmitía en directo la carrera todos los años, siempre en sábado aproximadamente a las tres de la tarde.

Yo estaba apuntado a un campeonato de paleta en Sestao, y programado para el primer partido de la jornada, que comenzaba a las cuatro de la tarde. Asistir a una cita de pelota en el País Vasco es sagrado, literalmente. ¿Cómo iba a hacer? En aquel tiempo (como decía La Biblia) existían unos aparatos maravillosos, los vídeos, y en casa teníamos uno, sistema VHS.

Asunto solucionado. Dejo el vídeo programado, voy a jugar el partido y a la vuelta veo la carrera tranquilamente. Dicho y hecho. Jugué el partido (bastante bien, por cierto) pero los contrarios lo hicieron mejor y nos metieron una paliza de verdadero escándalo. Eliminados.

Al llegar a casa me percaté de que había dejado el vídeo programado y podía ver la carrera.

En la recta de salida, tras los primeros obstáculos, dos de los caballos a los que había apostado cayeron. Mala suerte (lógico considerando que nunca he tenido idea sobre el mundo del “turf”). La carrera seguía.  El tercero de los cuatro caballos a los que había apostado,”Hllo Dandy”  cayó también, y del  cuarto y último “Cesarevich” ni mención. Cuatro mil pesetas perdidas.No era mucho dinero,  año 1986, creo. El año que viene será…

Llega la recta final, y un caballo  va a ganar en solitario. El locutor habla del momio ( el importe por el que se multiplica cada libra apostada). De repente un caballo aparece por un costado de la pantalla, veloz, y el locutor se emociona, pues “ The zarevitch” , que así se llamaba el animal, viene lanzado. La emoción aumenta.  ¿No será el que yo tenía anotado en mi papel como “Cesarevich”? Espero que sí, porque pagan bastante bien. El viejo dicho:”Eres más lento que el caballo del malo” me vino a la cabeza  automáticamente.  El segundo no cobra nada  y, es más,  no se habla de él nunca. “The zarevitch”  rebasa al  que iba a ganar sin problemas  a menos de cincuenta metros (aproximadamente)  y gana por más de tres cuerpos de ventaja. Goooool.

Epílogo.El momio  fue importante y ganamos  cerca de sesenta mil “pelas”. Gananciales. Siendo propietarios de una agencia de viajes, aprovechamos una oferta para esa Semana Santa y allí nos presentamos  a cobrar. En el Banco Exterior de España, en plena City londinense.Como todo dinero ganado sin esfuerzo, cuesta menos  gastarlo.  Llegó para el taxi del aeropuerto a casa. Menos mal.

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