"Acoso y derribo, deporte nacional", per Antón Miralles

No soy analista político. Es más, me horroriza teorizar en plan sesudo sobre los partidos políticos y sus protagonistas. Ayer [el passat 4 de maig] se celebraron las elecciones de la Comunidad autónoma de Madrid y, "se los juro", como decían en los años sesenta los dobladores chicanos de las películas y series  televisivas del oeste, me chirrían los oídos cada vez que  escucho el nombre "Madrid". El resto del mundo ha dejado de existir, al menos hoy, en todos los informativos. Tanto es así que hasta yo voy a tener algo que decir.