"Yo y el rey", per Just Román Soriano

1979, era mi primer año de cargo público en Biar, principio de los ayuntamientos democráticos, el director del colegio público me invitó a asistir a unas charlas políticas, dirigidas a los alumnos de los últimos cursos, allí acudí pensando que nuestra España había cambiado y yo era el ejemplo del cambio: Un alcalde democrático. Estaba allí muy a gusto, los niños me hicieron preguntas y yo contestaba y sólo recuerdo una de ellas. ¿Es usted monárquico? y mi contestación fue la siguiente: Yo seré monárquico cuando un hijo mío pueda ser rey. Sólo eran reyes los hijos de familias reales.

"Comando “Pato Donald", per Antón Miralles

Hace años una entrevista a un miembro de ETA en el exilio descubrió una acción de un comando en Mallorca en el que uno de los miembros, tirador de élite, tuvo a tiro al rey de España cuando salía en su yate de paseo por la costa mallorquina. Hablo de algún agosto anterior a 1987. Finalmente las llamadas entre el comando y la organización recibieron la negativa de ésta al magnicidio. ¿Verdad?, ¿Mentira?, ¿Política-ficción? Creo que nunca lo vamos a saber, a pesar de las páginas de prensa que ocupó el evento. Entiendo que las consecuencias hubieran sido terribles… Dejémoslo en una pesadilla.

“Un conte de fades”, per Vicent Galvany Merí

Capítol 1. Introducció Aquells que vam nàixer a finals dels 70 i principis dels 80 vam tenir la sort que ens contaren un conte de fades, que no tenia res a envejar als escrits pels germans Grimm, si fa no fa deia:

"Campechano", per Antón Miralles

No nos conocemos, ni tengo interés en cruzarme contigo. Como se supone que a los campechanos se les tutea, pues eso. Nunca había vivido bajo una monarquía hasta que aquel general que se sublevó contra el gobierno elegido por la gente, y a quien ayudaron Mussolini y Hitler a ganar la guerra, sí, Franco, te colocó en el poder. Ahí conociste lo que implica la palabra “poder”. Dicen que en el ambiente en el que vives, el asunto del matrimonio para toda la vida es un concepto, digamos, elástico. Lo mismo que las palabras “queridas”, “excesos” y “bastardos”. Seguramente, no es asunto mío, un pobre...